Si siempre has querido vivir un sueño navideño en una tradicional ciudad centro-europea, Cracovia es tu destino. A pesar de no ser una de las ciudades más demandadas, frente a algunas alemanas, francesas o las nórdicas, Cracovia se cuela por méritos propios en la lista de los mercados navideños más bonitos de Europa. Y eso es así, no porque el mercado sea espectacular en sí, que lo es, sino sobre todo por su ubicación en la colosal e impactante plaza central Rynek Główny, que no deja indiferente a nadie. Esta plaza se caracteriza por tres grandes monumentos,
– la Basílica de Santa María (Bazylika Mariacka), con sus dos torres desiguales, en un lado de la plaza.
– la Lonja de los Paños (Sukiennice) con sus pórticos y su corredor central lleno de tiendas de artesanía, queda justo en el centro de la plaza partiéndola en dos. Es un edificio muy singular que servía de centro de comercio en la época renacentista.
– la Torre del Ayuntamiento (Wieża Ratuszowa), es la torre de lo que fue el antiguo ayuntamiento y ahora ha quedado aislada en medio de la plaza.
Tanto a una de las torres de la basílica como a la del ayuntamiento, se puede subir para admirar las vistas, pero durante mi estancia ambas estaban cerradas.
Todo esto en una amplia plaza medieval del siglo XIII rodeada de palacios de preciosas fachadas, iglesias y clásicos cafés.
Pues en el lado de la plaza donde está la torre de Ayuntamiento es donde se celebra el mercado navideño más tradicional de la ciudad. Suele abrirse a finales de noviembre y dura hasta el 26 de diciembre. Todo un mes para degustar sus famosas salchichas o los típicos pierogi, tomarte un vino caliente o un chocolate con dulces, o comprar artesanía y regalos para las fiestas, en más de 100 bonitos puestos de madera. El ambiente festivo se acompaña con la iluminación de todo el casco antiguo de Cracovia (el Stare Miasto), las calles Floriańska, Grodzka, Św. Tomasza o Szpitalna son una preciosidad y un placer pasear por ellas. En esta última está ubicado el Juliusz Słowacki Theatre, un bonito teatro con aires de pequeño palacio francés.
Pero si no tienes suficiente con este mercado, hay otros dos, más pequeños. Uno de ellos se encuentra muy cerca, justo detrás de la basílica, en la encantandora placita de Mały Rynek, a la que se puede acceder atravesando un pasadizo entre la iglesia y diversos palacios en la Plac Mariacki. Es un mercado muy coqueto, decorado más elegante y con puestos de artesanía de mejor calidad. El otro está junto a la Plac Jana Nowaka-Jeziorańskiego, la plaza que da acceso a la estación central y al inmenso centro comercial Galeria Krakowska, y a la que se llega por un concurrido paso subterráneo. Este mercado es más moderno, con atracciones y dulces para los niños y con una pista de patineaje sobre hielo.
Todo el centro histórico está totalmente rodeado por un parque, el Planty, con más de 4 kms de jardines y caminos, que sigue el trazado de las antiguas murallas. En la parte norte flanqueado por el Barbacan, una puerta defensiva que formó parte de esa muralla y que se abre con un arco a la calle Floriańska. Y por el sur, se alza en lo alto de una pequeña colina, junto al río Vistula, el Castillo Wawel y la Catedral, quizás el conjunto monumental más visitado de Cracovia.
Más al sur encontramos Kazmierz, el antiguo barrio judío, hoy reconvertido en la zona de moda, con cafés, restaurantes, galerías y tiendas vintage. A pesar de ello, las calles de este barrio mantenienen la esencia, las calles empedradas, las sinagogas, los carteles antiuos de las tiendas tradicionales… Muchos edificos en ruinas y muchos grupos de turistas marcan el pulso de este barrio.
Y más al sur todavía, ya atravesando el río por el puente peatonal del Padre Bernatek (Kładka Ojca Bernatka) llegamos al barrio de Stade Podgorze. Allí en la plaza de Rynek Podgórski, junto a la preciosa Iglesia de San José (Sanktuarium Świętego Józefa) también se celebra un mercado navideño, que cuando está nevado, se convierte en una auténtica imagen de postal. Lamentablemente es de muy corta duración, sólo se celebra o el último fin de semana de noviembre o el primero de diciembre. Pero dicen que es una verdadera maravilla.
Una de las tradiciones más populares de Cracovia en navidad es el concurso de belenes (Szopka) que tiene lugar el primer jueves de diciembre. La particularidad de estos belenes es que la escena del nacimiento está situada en una maqueta que representa edificios históricos de la ciudad, de llamativos colores. Se pueden encontrar los belenes ganadores de los últimos años expuestos por toda la ciudad.
Los barrios que rodean al casco antiguo también tienen su encanto. Yo me alojé en la calle Długa, una arteria comercial que une el centro con la parte alta donde podemos encontrar el mercado Plac Targowy Nowy Kleparz.
Dos cosas me llamaron la atención en Cracovia:
- los bares de leche (mleczny pod), son casas de comidas muy populares y enconómicas. Tienen multitud de platos, tradicionales y contundentes, el servicio es mínimo, pero es una forma fácil, rápida y barata de comer en Cracovia. Vivieron su auge en la etapa comunista y se llaman «bares de leche» porque servian batidos.

- los pasajes. Prácticamente todos los edificios cuentan con pasadizos hacia el interior de la manzana, donde encontramos patios ahora tomados por restaurantes. Algunos, como los de la plaza principal, el Pasaz Bielaka, el pasaje que va a dar al Budda Drink que parece un museo, o el Pasaz 13 que mantiene restos antiguos.

Cómo llegar a Cracovia.
El aeropuerto Juan Pablo II – Balice se encuentra a unos 11 kms de la ciudad. Se puede llegar en tren a la estación central Kraków Główny, el billete sencillo cuesta 20 PN (unos 5 euros) y se puede comprar en las máquinas de la estación, dentro del mismo tren o al revisor. Desde la estación central es fácil llegar caminando a cualquier punto de la ciudad, o tomar alguna de las lineas de tranvía que pasan por allí. Hay que tener en cuenta una cosa importante, el aeropuerto de Cracovia, por su ubicación, es propenso a nieblas muy densas durante el invierno, y es muy probable que si llegas en un vuelo temprano acabes desviado al cercano aeropuerto de Katowice. Si es el caso, mentalízate a perder unas 3 horas adicionales, ya que no sólo tienes que contar con la 1h30 de trayecto en bus que te llevará desde allí al aeropuerto de Cracovia, sino también toda la operativa en Katowice, desembarcar, maletas,… el aeropuerto es pequeño y no está preparado para recibir tantos vuelos. Para la vuelta puedes prever también retrasos ya que puede que tu avión no haya podido llegar. Si tienes suerte felicidades! Yo sufrí desvío a la ida y retraso a a vuelta.
El precio del tranvía o del bus se mide por tiempo, no por distancia, el más barato 20 minutos puesta 4 PLN, unos 0,90 euros. Se puede comprar y validar dentro del mismo tranvía.

Qué comer.
Muchos restaurantes de todo tipo abundan en Cracovia, los más tradicionales ya he comentado son los bares de leche, donde puedes encontrar sopas, carnes con patatas, col etc… Pero también encontrarás por todas partes sitios donde siven los pierogi, el plato más característico. Vienen a ser una especie de dumplings con diferentes rellenos, patata, champiñones, carne… acompañados solamente con cebolla frita. Toda una institución. Su origen es incierto, aunque son probablemente de herencia oriental, llegados desde China por Rusia o Ucrania. Restauracja Smakołyki o Eat Pierogi – Pędzichówes son lugares perfectos para probarlos.

Para desayunar, tuve cerca de mi apartamento Bread & Butter Breakfast & Brunch Kraków o un sitio sueco llamado Kaffe Baggeri Stockholm. Abundan buenos cafés de especialidad como Tociekawa- Specialty Coffee, Coffe Garden o Karma Coffee Roastery.
No visité ni el campo de concentración de Auschwitz ni las minas de sal de Wieliczka, dos de las visitas más populares.











































