Ay Bolonia, la perfecta ciudad italiana! Pequeña, concentrada, pero llena de colores y maravillosos sabores. No en vano, la capital de la región de Emilia-Romaña es considerada uno de los centros gastronómicos de toda Italia. El tortellini es toda una institución, en todas sus formas, sobre todo «in brodo» (con caldo), pero también los tagliatelle o la lasaña, como no, con un delicioso ragú, y por supuesto… la mortadella. Se me hace la boca agua sólo de recordar lo bien que comimos allí!
Pero no todo es comida! La ciudad se caracteriza por su anaranjado colores ladrillo, ocre, tierra. Por su interminables pórticos. Y sobre todo por sus torres medievales. Si tenéis poco tiempo y queréis las recomendaciones concentradas de una de las ciudades con más encanto de Italia, sigue leyendo. Estos son los imprescindibles.
LOS 7 SECRETOS
Habrás oído hablar de estos misteriosos secretos que se esconden en las calles de Bolonia. Tratar de descubrirlos mientras turisteas por la ciudad es el pasatiempo favorito de los visitantes. Pero eso sí, estúdiatelos antes porque puede que pases por alguno sin darte cuenta! Estos son:
1. La Finestrella (la ventanita). Quizás es uno de los más conocidos, y aunque pueda parecer muy escondido siempre verás una pequeña cola de gente en el lugar, por lo que no tiene pérdida. Se trata de una ventana en un muro, que al abrirla da a uno de los pocos canales que quedan en Bolonia, de los muchos que existían. Se trata del Canalle di Reno, en Via Piella 18. Teníamos el apartamento casi al lado, así que lo vimos varias veces.
2. Le Tre Frecce (las tres flechas). Este fue uno de los secretos que más nos costó ver. En la alta porchada de madera de un edificio en la Strada Maggiore, a la entrada del pasaje Corte Isolani, hay clavadas tres flechas. Se dice que la culpa de esas flechas fue de una mujer que se asomó desnuda y despistó a los arqueros. Según la luz y tu situación es muy difícil verlas, algunas te las tienen que chivar.
3. La cara del diablo. En la Piazza de Santo Stefano. Dicen que la adinerada familia dueña de este palacio esculpió las caras de los miembros de la familia, incluyendo al diablo como uno más. La verdad, es que con las caras que tienen todos, cuesta saber cual es el diablo!

4. Los atributos del Nettuno. En la Piazza Maggiore, la famosa estatua del Neptuno guarda este secreto. Tienes que buscar una baldosa de distinto color para apreciar el efecto óptico que causa el dedo pulgar por debajo de su vientre, que lo hace parecer un pene erecto. El escultor Giambologna tuvo que recurrir a este truco al prohibirle la iglesia mostrar al Neptuno con grandes atributos.
5. El arco de los susurros. El secreto más impresionante de Bolonia, de verdad que es una locura! Desde la misma Piazza Maggiore, accede a los pórticos del Palazzo del Podestà y allí, debajo la Torre dell’Arengo, busca las estatuas de San Doménico y de San Petronio. Si debajo de una de esas estatuas, en el rincón mirando hacia la pared, hablas en voz baja, susurrando, la bóveda y el arco que une ambas estatuas llevará tu voz hasta el otro extremo, hasta la otra estatua. La persona que esté allí, al otro lado, a pesar de estar a varios metros de distancia, te escuchará perfectamente, como si estuvieras al lado, incluso como si hubiera un altavoz. De verdad que es algo increíble! Así confesaban los curas a los leprosos, a distancia, para evitar contagiarse.
6. El anuncio de cannabis. Éste, sinceramente, nos lo saltamos porque pasamos por debajo sin darnos ni cuenta y cuando leímos sobre él ya era tarde. Lo encontraréis en las bóvedas de los arcos de la Via Independenza, justo debajo de la Torre Scappi.
7. La meridiana de San Petronio. Este curioso fenómeno al estilo de las pelis de Indiana Jones, data del siglo VII. El sol se cuela por una ranura de la basílica y proyecta su rayo en la meridiana en el suelo, que a modo de reloj de sol horizontal indica el mediodía cada día del año. Algo increíble!
LAS TORRES
Si algo destaca en Bolonia son sus torres medievales! Llegó a tener hasta casi 200 torres, se dice que construidas por familias ricas para demostrar su poderío. Hoy día las dos más famosas que quedan en pie son la torre Garisenda y la torre Asinelli, las dos juntas al final de la Via Rizzoli. Ambas están inclinadas lo que las hacen más peculiares. También es interesante subir a la Torre Prendiparte, ya que desde su azotea (después de subir lo equivalente a 12 pisos) se pueden apreciar las otras dos famosas torres.
LOS PÓRTICOS
Prácticamente todas las calles de Bolonia están porticadas. Pasear bajo ellos es toda una delicia, si llueve estás protegido, y además en según que momentos, si se oyen músicos callejeros de fondo, pareces como estar en una película clásica. Via Castiglioni, Strada Maggiore, o Via dell’Indipendenza son los más populares.
LOS PALACIOS
El Palazzo d’Accurso en la Piazza Maggiore, con su Torre dell’Orologio, es uno de los más bonitos. Sus enormes salas con coloridos suelos y llenas de obras de arte es una visita obligada, además de las vistas que ofrece de la plaza. Es el actual ayuntamiento.
Pero sin duda destaca el Archiginnasio y su biblioteca (no pudimos visitarla). El claustro con sus bóvedas recargadísimas de frescos es una maravilla!
LAS BASÍLICAS E IGLESIAS
Además de las colosales Catedral de San Pietro y la Basílica de San Petronio, la iglesia más curiosa es la de Santo Stefano, en la plaza que lleva el mismo nombre. El complejo son 7 iglesias en una, comunicadas por claustros y pasadizos, de diferentes estilos y épocas. Además, esa plaza es una de las más animadas de Bolonia!
LA GASTRONOMÍA
Como decía, en Bolonia te puedes encontrar decenas de osterias o trattorias donde ofrecen la tradicional pasta, mucha pasta. Digamos que los tortellini son los más conocidos, pero la especialidad es lo que conocemos como «salsa boloñesa», que no es más que un sabrosísimo ragú. Nada más llegar nos dirigimos a l’Osteria dell’Orsa a hacer cola. Es el sitio más famoso de la ciudad y no aceptan reservas. La lasaña que probamos allí quita el sentido!

Además de la pasta, no hay que olvidar las tablas de embutidos con la tradicional mortadela y los quesos. Junto con el Aperol conforman el típico aperitivo italiano. Sin duda el lugar ideal para esto es el Mercato di Mezzo, y las calles del cuadrilátero, un conglomerado de callejuelas llenas de restaurantes y tiendas de delicias.
Por no hablar de los postres tradicionales y dulces, como el pastel de arroz o el bomboloni. Y los helados!
Para desayunar nos decantamos por un sitio poco italiano, pero con buen café y sobre todo, pegado a las dos torres. Se llama Pappare’ Bologna.

Dónde alojarte y cómo moverte
Hay muchos hoteles, los más modernos están por la estación de tren. Si quieres alojarte por el centro, los hoteles son pequeños y antiguos, pero con mucho encanto. Nosotros reservamos un apartamento monísimo, inmejorablemente ubicado en Via Augusto Righi, muy cerca de la finestrella.
Bolonia es una ciudad pequeña que se puede recorrer a pie perfectamente. En ningún momento tuvimos que coger un bus o un taxi, excepto para ir y volver del aeropuerto. Hay un tren directo, pero el billete para una persona sale más caro que en taxi (nos costó unos 15 euros cada trayecto). Si hubiéramos tenido más tiempo quizás habríamos llegado hasta el Portico de S. Luca, todo un camino porticado que sube hasta Santuario Madonna di San Luca. Sí estuvimos una mañana en el precioso y florido (era abril) Giardini Margherita, pero fuimos caminando por la Via Castiglioni sin ningún problema!







































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