El este de Islandia

Quizás lo más conocido de Islandia sea su costa sur, donde están la mayoría de las atracciones naturales, cascadas, playas, los glaciares más accesibles… También son populares algunas cascadas del norte y cada vez más las inóspitas zonas volcánicas y geotérmicas del centro de la isla. Pero la región del este, Austurland, tiene para mi gusto dos de los lugares más impresionantes que he visto nunca, la playa de Stokksnes y el cañón de Stuðlagil, además de profundos fiordos, pintorescos pueblos y extensas playas. Sin olvidar que más de la mitad del gigante glaciar Vatnajökull pertenece a esta región, con su laguna glaciar Jökulsárlón y la Diamond Beach. Es además la región de los renos y cuenta con una de las mayores colonias de los famosos frailecillos.

Stokksnes

Para no conducir tantas horas, esta vez fui volando en vuelo doméstico de Eagle Air hasta Höfn en el extremo sur y volviendo con Air Iceland Connect desde Egilsstadir, la capital de la región. Vuelos que me permitieron apreciar desde el aire las maravillas de la costa sur a la ida y la magia de las Highlands y los glaciares a la vuelta. Todo un lujo!

Conducir por estas carreteras es toda una experiencia, desde Höfn pasas por Stokksnes, por el faro de Hvalnes, a través de una carretera literalmente incrustada en las montañas. Y después va recorriendo los fiordos entrando y saliendo del mar hacia el interior, pasando por pueblos como Djúpivogur, Breiðdalsvík, Stöðvarfjörður, Reyðarfjörður o el de origen francés Fáskrúðsfjörður, hasta llegar por un túnel a Egilsstaðir. Esta pequeña ciudad puede servir como base de operaciones para otras mini rutas cercanas, como Seyðisfjörður, Borgarfjörður Eystri, o para acercarte al interior y ver la cascada de Hengifoss, la presa de Kárahnjúkavirkjun o el cañón de Stuðlagil, o darte un baño en los Vok Baths. Aproveché también para acercarme a Dettifoss, a unas escasas dos horas por una delicia de carretera casi recta atravesando desiertos, y así ahorrarme una visita de mi próxima ruta del norte.

Tengo que decir que la conducción fue fantástica, porque a pesar de que contraté un coche pequeño, los de Europcar me dieron un Hyundai Tucson automático. Al principio me asusté, no había conducido un automático en mi vida y no creía que las carreteras de Islandia fueran el lugar ideal para empezar practicar. Pero fue una verdadera gozada y ahora no puedo volver a un manual de ninguna de las maneras. Me niego. Islandia es un país perfecto para conducir, en serio, las carreteras principales y algunas secundarias están como dibujadas en un lienzo, son tan suaves que conducirlas es un placer. Tienes que ser consciente de que para llegar a algunos sitios tendrás que ir por carreteras de grava, más bien pistas, y necesitarás un buen coche y contratar el seguro de grava. Para ir al interior de la isla, por las carreteras F, necesitarás obligatoriamente un 4×4 y a veces no basta, necesitarás también mano firme y experiencia. Dicho esto, debo admitir que no me atreví a subir dos carreteras. Concretamente la terrorífica 94 que lleva a Borgarfjörður Eystri. Un buen tramo está pavimentado, pero casi todo el trozo que sube y baja las montañas no, además es estrecha y no tiene vallas… Así que hay que ir con mucho cuidado. Si a esto le sumas que voy sola, que llevo un coche que no controlo y que el tiempo estaba más bien regular, completamente cubierto en las cimas, preferí ser prudente. Ya me costó subir la carretera 93 para ir a Seyðisfjörður. Estaba tan tapado y las nubes tan bajas, que al empezar a subir ya no se veía nada, sólo las dos primeras lineas del centro de la carretera. Literalmente había que ir a 20 por hora. Luego soprendentemente al bajar y llegar al pueblo hacía un sol increíble. La otra carretera que no me atreví a conducir fue la 910 que parte desde la cascada Hengifoss hasta la presa Kárahnjúkavirkjun donde puedes apreciar la mega construcción con el embalse a un lado y el enorme y profundo cañón vacío al otro, como una inmensa herida abierta en la tierra. Una pena, pero bueno, no todo puede ser perfecto.

Dicho esto, las dos prioridades de mi ruta no me decepcionaron en absoluto, es más, me dejaron loca. Primero, Stokksnes, una playa negra a los pies del monte Vestrahorn. Cuando la marea está baja los restos del agua en la arena reflejan el monte entero lo que produce un efecto espejo impresionante. Para llegar sólo hay que desviarse de la carretera 1, a diez minutos de Höfn en dirección este, justo antes del túnel. Tras unos 10 minutos por pista de grava llegas al Viking Café donde puedes hacer dos cosas, o dejar el coche y caminar el kilómetro y medio hasta la playa, o pagar un ticket de 800 coronas (5 ó 6 euros) que te abrirá la barrera y podrás pasar el coche. Si el café no está abierto, puedes pagar en una máquina. A lo largo del camino hay tres zonas de parking, se recomienda no dejar el coche en la arena pues luego te puede costar sacarlo. La playa es algo increíble, y estoy segura que lo es en todas las estaciones del año, en cualquier condición del cielo, en el amanecer, en el anochecer, a cualquier hora tiene su encanto. Yo fui sobre las 11.30 porque mi vuelo llegó a las 10 y la marea baja era a las 12.30, y hacía un día soleado con algunas nubes. Todo un espectáculo!!

StokksnesStokksnesStokksnes
Stokksnes
Stokksnes
StokksnesStokksnesStokksnes

Seguí hacia el norte recorriendo los fiordos detuviéndome un buen rato en el fotogénico faro naranja de Hvalnes y su enorme playa bajo las montañas.

Hvalnes Lighthouse
Hvalnes Lighthouse
Hvalnes Lighthouse
Hvalnes Lighthouse
Hvalnes Lighthouse
Hvalnes Lighthouse
Hvalnes LighthouseCarreteras de los fiordos del este
Carreteras de los fiordos del este
Carreteras de los fiordos del este

Siguiendo la carretera de la costa hasta Reyðarfjörður (ojo, desde hace un par de años es la prolongación de la 1, algunos mapas todavía no han actualizado esta información) llegué a Egilsstaðir, donde iba a dormir las 3 noches.

Al día siguiente tocaba madrugar para ir a Stuðlagil. Sabía de la creciente popularidad de este sitio, pero no me esperaba tanto. Suerte que levantándome a las 5.30 y contando 1 hora de coche y 1 hora de caminata, a las 7.30 ya estaba allí y no había más que un par de fotógrafos que además ya estaban recogiendo, así que pude disfrutar unas dos horas de total soledad en un sitio tan maravilloso. Entre las 9.30 y 10 empezó a llegar gente en masa.

Para mí lo más sobrecogedor no es el color del agua y las columnas de basalto, que también.. sino el pensar que hasta hace unos años este lugar estaba oculto bajo el agua. Fue la construcción de la polémica presa Kárahnjúkavirkjun que al retener el agua hizo bajar el nivel del río y salió a la luz el cañón. En ocasiones, después de lluvias intensas o al final del verano, cuando el embalse está muy lleno, abren para soltar agua y el río baja entonces en un tono marrón. Sin duda la presa ha cambiado la fisonomía de toda la región, pues este río era de los más potentes de Islandia.

Hay dos formas de llegar al cañón. En ambas hay que tomar la carretera 923. Sigues paralelo al cañón unos 20 kms y llegas a una granja llamada Grund. Desde allí hay un camino algo resbaladizo y a veces peligroso, hasta el borde del cañón. Están construyendo unas escaleras y una plataforma que sin duda ya resta encanto al lugar. Desde este lado ves el cañón desde el oeste y NO se puede bajar. Si quieres bajar el camino es otro. Unos kilómetros antes hay otra granja llamada Klaustursel. Ahí dejas el coche antes del puente y cruzas a pie. Hacia la derecha sigue un camino de 5 kms (aprox 50 minutos) paralelo al cañón, pasando por una bonita cascada. Desde aquí, el lado este, SÍ se puede bajar al cañón y la experiencia es brutal.

Stuðlagil CanyonStuðlagil CanyonStuðlagil Canyon
Stuðlagil CanyonStuðlagil CanyonStuðlagil CanyonStuðlagil CanyonStuðlagil CanyonStuðlagil Canyon
Stuðlagil Canyon

Desde allí y viendo que ya me encontraba a medio camino, decidí seguir la Ring Road hasta Dettifoss (ya en la región del Norte), una hora y media por una carretera espectacular, completamente marrón, desértica, rodeada de volcanes, y sin ninguna señal de vida alrededor, sólo un café, sorprendentemente acogedor, en medio de la nada.

Road 1 between Egilsstadir and Dettifoss
Road 1 between Egilsstadir and Dettifoss

Y de pronto, zasca!! Ves la nube de vapor de agua desde lo lejos y empiezas a oír el rugir del agua. Dettifoss es la catarata más poderosa de Europa. Y sorprende, porque el río Jökulsá á Fjöllum no parece tan caudaloso, pero sí, lo es.

También dos maneras de llegar a Dettifoss. La carretera del este, la 864, no está asfaltada y está más o menos regular. Eso sí, accedes al borde mismo de la catarata y la vista de Selfoss, la otra catarata cercana, es más bonita. La parte fácil es la del oeste, ya que la carretera 862 está asfaltada hasta el mismo parking. En ambos casos, estoy segura de que la estampa es sobrecogedora. 5 grados y 5 capas de ropa en un 25 de julio. De locos!

DettifossDettifoss
Dettifoss
Dettifoss
Dettifoss
Dettifoss
Selfoss
Selfoss

Basada en Egilsstaðir también visité el bonito pueblo de Seyðisfjörður, que conserva todo su carácter, con las casas de madera. Su carretera y el Hotel Aldan salen en la película La Vida Secreta de Walter Mitty. De camino debes parar en la bonita cascada Fardagafoss.

Seyðisfjörður
Seyðisfjörður
Seyðisfjörður
Seyðisfjörður
Seyðisfjörður
Seyðisfjörður
Seyðisfjörður
Seyðisfjörður

Y ya por último me acerqué al norte, a la enorme bahía Héradsflói, para hacer una pequeña caminata costera hasta la playa de Stapavík.

Stapavík beach
Stapavík beach
Stapavík beach
Stapavík beach
Stapavík beach
Stapavík beach
Unaós-Stapavik hike
Unaós-Stapavik hike

Pero sin duda lo mejor es pararte allí donde ves algo que te llama la atención, y de eso hay mucho por Islandia. Ojo, no te pares en medio de la carretera, hay muchas zonas de descanso o entradas a granjas donde puedes hacerlo con seguridad. Aunque si la carretera es muy recta y con mucha visibilidad, yo lo he hecho, lo tengo que confesar. Y cuidado con las ovejas!!

Silla roja en medio de la nadaCarreteras de los fiordos del este

HengifossSeyðisfjörður
Seyðisfjörður
Road 925, Iceland
Fellabær
Road 94, Iceland
Road 925, Iceland
Road 925, Iceland
Road 925, Iceland
Road 925, Iceland
Road 925, Iceland
Road 925, Iceland
Road 925, Iceland

En total fueron 3 días y medio, 980 kilómetros, y 96 euros de gasolina diésel.

Dormí una noche en el Lyngás Guesthouse y dos en el Hotel Valaskjalf, donde trabajan un par de españoles muy simpáticos.

También me sucedió una cosa muy curiosa, en el camino de vuelta del cañón de Stuðlagil me fui encontrando mucha gente. Curiosamente sólo las dos personas que me preguntaron cuánto faltaba para llegar al cañón eran españolas. Y esa misma noche me escribió por Instagram uno de ellos, que buscando información sobre Thórsmörk había dado con mi blog por casualidad y me había reconocido… El mundo es un maldito pañuelo!

Tengo que agradecer a Miguel Morenatti los prácticos consejos sobre Stokksnes y Stuðlagil, conocedor de Islandia como el que más. No dejéis de seguirle en Instagram y admirar sus fotos, son una pasada!

Todas las fotos de la ruta del este.

La ruta.

Fechas: 24-28 Julio 2020

Un comentario en “El este de Islandia

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