Nuuk e Ilulissat: entre auroras e icebergs

Groenlandia es ese lugar que casi nadie contempla para unas vacaciones. Y, sin embargo, para quienes amamos el Ártico, tiene un enorme atractivo: una mezcla de aislamiento, belleza brutal y humanidad sencilla. Nuuk te recibe con sus casas de colores, tradición inuit y modernidad danesa. Pero es en Ilulissat donde el Ártico te golpea de lleno: el fiordo de hielo ruge, los ladridos de los perros de trineo invaden la ciudad, y los icebergs, enormes como catedrales, se mueven lentamente hacia el mar. Viajar en marzo significa enfrentarte a temperaturas extremas, ventiscas repentinas y días que empiezan a estirarse tras la larga noche polar. Es un mes duro, sí, pero también es el mes en el que Groenlandia se muestra más auténtica, sin filtros: hielo por todas partes, cambios bruscos de tiempo, auroras intensas que te dejan sin palabras, un frío que te congela los dedos en segundos, y una luz que cambia cada minuto, como si el cielo estuviera vivo. También te permite apreciar un ambiente local muy real, sin el turismo masivo de otros meses o de otros lugares más populares.

Estuve en 2022 en el sur de Groenlandia con Tierras Polares, pero fue un viaje totalmente diferente. A principios de septiembre se puede decir que en el sur aún es verano, no había caído todavía ningún copo de nieve y el viaje fue más de aventura, con varios trekkings y pasando algunas noches en domos aislados.

Maravillas de Groenlandia

Este paquete, operado por Greenland Travel, estaba pensado para disfrutar de las dos ciudades con comodidad: hoteles acogedores, actividades populares de la zona y, sobre todo, tiempo libre para explorar a tu aire. Era un viaje menos expedicionario y más urbano, pero sin perder ese pulso constante del Ártico que marca cada día. Las inclemencias del tiempo alteraron varios planes. Estuvimos a punto de no poder volar de Nuuk a Ilulissat, y una vez allí, casi hasta el último día no fue posible salir en barco a recorrer el mar helado. En Groenlandia no existen los planes a largo plazo: puedes preparar un programa, pero todo se decide en el último momento. La profesión de operador turístico puede que sea aquí una de las más estresantes. «This is Greenland» es probablemente la frase más escuchada. La naturaleza manda, y los inuits, los pescadores y los mushers lo saben bien. Llevan generaciones adaptándose a que la vida gire en torno a los vaivenes del clima y las estaciones. Ese ritmo imprevisible es parte de la experiencia. Te obliga a observar, a esperar, a aceptar. Y cuando por fin el viento amaina, el cielo se abre y el hielo permite avanzar, cada salida se siente como un regalo.

El grupo, muy variado, se componía de un conjunto grande de familiares‑amigos filipinos residentes en Nueva York, con los que hice buenas migas. Por su pasado español teníamos en común muchas cosas, desde expresiones hasta referencias culturales inesperadas. Con ellos compartí noches de auroras y momentos de fotos en la cubierta del barco, de hecho me proporcionaron algunas de las fotos que ilustran este post. Completaba el grupo una pareja de holandeses, una pareja de daneses —que apenas hablaban inglés, pero que hacían un gran esfuerzo por integrarse— y un excéntrico holandés errante, que casi no interactuó con nadie. Nos lo dejó claro desde el primer momento: tuvimos una cena de bienvenida en el hotel de Ilulissat la primera noche — degustamos un filete de reno exquisito — y él antes de sentarnos cogió su plato, vaso y cubiertos y se sentó en otra mesa, sin que nadie le hubiera dicho nada, parecía claro que no quería socializar. Insistía además en no llevar ni gorro ni guantes, y en muchas ocasiones estaba tan rojo que pensábamos que iba a tener un serio incidente. Un personaje peculiar, de esos que parecen sacados de una novela y que añaden un toque surrealista a la expedición.

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NUUK: LA CAPITAL MÁS REMOTA DEL PLANETA

Nuuk, la capital de Groenlandia, es una ciudad pequeña, colorida y sorprendentemente moderna para estar tan aislada. Fue la primera colonia europea del país, fundada en 1721 por Hans Egede, y hoy ofrece una vida cultural inesperadamente rica: museos que narran la historia inuit y la huella vikinga, como el Museo Nacional, y espacios contemporáneos como el centro cultural Katuaq, donde la arquitectura juega con la luz ártica.

Para los groenlandeses, Nuuk es “la gran ciudad”. Pero lo cierto es que puedes recorrerla entera en una mañana: barrios tranquilos, casas de colores frente al fiordo, pequeños supermercados donde curiosear y comprobar la procedencia de sus productos – muchas de las frutas y verduras son de España -, niños jugando en la nieve como si fuera lo más normal del mundo y un ritmo cotidiano que mezcla tradición y modernidad sin estridencias. Aun así, la ciudad está creciendo. Se levantan nuevas construcciones y el aeropuerto ha sido renovado y ampliado; ahora puede recibir aviones enormes procedentes de Nueva York, Copenhague o Reikiavik, un cambio que está transformando la conectividad del país.

La presencia militar es constante, en los últimos tiempos la amenaza de una invasión trumpista ha puesto al reino de Dinamarca y a la OTAN en un estado de vigilancia permanente. No es raro ver barcos fondeados en la bahía y tropas moviéndose por la ciudad y el puerto, muy cerca —paradójicamente— del consulado estadounidense. Esa mezcla de aislamiento y geopolítica crea una atmósfera peculiar, casi surrealista para una ciudad tan pequeña. Pude constatar un sentimiento muy extendido de rechazo hacia las ambiciones de Donald Trump sobre Groenlandia. Muchos de los souvenirs juegan con ello: gorras y tazas con lemas como “Make Greenland great again”, “Make America go away” o “Already great”, siempre con los colores y la bandera groenlandesa. En el centro cultural Katuaq, además, había una exposición fotográfica sobre la masiva manifestación de enero de 2026, en la que prácticamente toda la población salió a la calle para expresar su postura.

Nuuk, Greenland
Nuuk, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland

¿QUÉ SE PUEDE HACER EN NUUK?

NAVEGACIÓN EN EL FIORDO

Es sin duda una de las actividades obligatorias, ya que sólo desde el mar se puede apreciar el conjunto de la ciudad con sus casitas de colores escalonadas sobre la ladera. Teníamos prevista esta actividad para nuestro segundo día, pero como ya he comentado, aquí el tiempo manda y puede trastocar los planes. El día de llegada lucía un sol radiante y las condiciones eran muy buenas, pero la previsión para el día siguiente era totalmente distinta, vientos huracanados y tempestad de nieve habrían hecho imposible salir en barco. Así que nos lo cambiaron, y prácticamente nada más aterrizar y dejar las maletas en el hotel ya estábamos embarcando. La ruta se adentra en el fiordo Gothåbsfjord (Nuup Kangerlua), uno de los sistemas de fiordos más grandes del mundo, hasta el punto máximo al que se puede llegar en marzo antes de que el hielo se vuelva demasiado compacto. Aun así, el modesto barco avanza rompiendo placas de hielo, abriéndose paso con un crujido profundo, hasta alcanzar la cascada congelada de Sermitsiaq, un muro de hielo sobre el acantilado. Durante el tour te ofrecen té y café ilimitado con galletas, algo que se agradece muchísimo. Refugiarse en el interior, con las manos calientes y la ventana empañada, es casi tan memorable como asomarse a cubierta: el frío era intensísimo, un frío que te muerde la cara y te recuerda que estás navegando en pleno Ártico.

Actividad organizada por Nuuk Water Taxi.

Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland
Nuuk Fjord Adventure, Greenland

EXPLORAR EL BARRIO CON LAS CASAS MÁS ANTIGUAS

La parte más antigua de la ciudad se concentra alrededor de su puerto colonial. Destaca por sus pintorescas colinas cubiertas de tradicionales casitas de madera pintadas con colores vivos, un estilo introducido por los colonos daneses a partir del siglo XVIII para diferenciar los edificios en el paisaje nevado. Destacan: la Casa de Hans Edege (1728), de color amarillo; la catedral de Nuuk, de color rojo; y la Casa Herrnhut, el museo nacional (1733) también de color rojo. Lamentablemente, estuve explorando esta zona durante la intensa tormenta de nieve del segundo día, así que esos vivos colores no se apreciaban, ninguno excepto el del blanco de la nieve.

Nuuk, GreenlandNuuk, Greenland

ASISTIR A UN KAFFEMIK

Es una institución en Groenlandia, una celebración profundamente arraigada en la vida local. Consiste en una invitación a compartir un buen rato alrededor de un café y dulces caseros. Los groenlandeses celebran aniversarios, nacimientos y prácticamente cualquier acontecimiento con un kaffemik: se saca la mejor vajilla y se preparan tartas, bizcochos y galletas de todo tipo. Los invitados van llegando por turnos, y cada uno suele aportar alguna delicia más. Es una forma de abrir la casa y el corazón. Esta tradición se ha adaptado también para los turistas. Normalmente es una matriarca groenlandesa quien prepara la merienda para sus invitados, llegados de todas partes del mundo. Durante unos 45 minutos alrededor de la mesa, surge una conversación espontánea sobre las costumbres, la vida cotidiana y la identidad de Groenlandia. Es una manera íntima y auténtica de entrar en sus casas, en sus vidas y en sus tradiciones. En esta versión turística, la charla se desarrolla en inglés, pero la esencia —la hospitalidad y el orgullo cultural— permanece intacta.

Actividad organizada por Tupilak Travel.

SENTIR EL PULSO DE LA CIUDAD

La calle principal de Nuuk concentra casi todo: bancos, supermercados, comercios, el ayuntamiento, la comisaría y el principal hotel de la ciudad, el Hans Edege, donde me alojé. Es el eje donde late la vida diaria, un lugar que, pese al frío y al aislamiento, siempre tiene movimiento. Justo al lado, en una calle peatonal, se abre un pequeño mundo cultural y comercial: el Centro Cultural Katuaq, con su fachada ondulante inspirada en la aurora boreal, y el Nuuk Center, el centro comercial más grande del país.

Nuuk, Greenland
Nuuk, Greenland
Nuuk, GreenlandNuuk, Greenland

Entre los supermercados me llamó la atención el Akiki. A simple vista me recordó al Bonus islandés: el logo es muy parecido, en amarillo, pero en lugar del cerdito rosa, aquí te recibe un simpático oso polar. Incluso encontré algunos productos Bonus en las estanterías; nunca llegué a saber si existe alguna relación entre ambas cadenas, pero la mezcla me hizo sonreír. El parecido también es sorprendente con los supermercados Netto de Dinamarca, cuyo logo amarillo es un Scottish Terrier con un cesto en la boca. No existe ninguna relación entre ambas marcas, pero el guiño visual es tan evidente que muchos locales llaman a Akiki el Greenlandic Netto.

En el Café Lolo Aps me tomé un ramen reconfortante, perfecto para entrar en calor después de caminar contra el viento. Y en Café Pascucci, dentro del Nuuk Center, disfruté de un café mientras fuera caía una ventisca tremenda. Ese centro comercial funciona casi como un refugio: entras para escapar del viento y la nieve, y acabas quedándote más tiempo del previsto curioseando por varias tiendas. Hay una enorme variedad dedicada a ropa de abrigo de primeras marcas: parkas, botas, capas térmicas… aquí no se andan con tonterías, no juegan con el frío. Tienen todas las prendas que puedas imaginar y, sorprendentemente, los precios no son exagerados. Incluso puedes encontrar algún chollo en la sección de outlet. Tiendas recomendadas: Nønne Nuuk, Torrak Fashion, Outdoor Living, Ittu.net.

Hay que estar mentalizado para que el tiempo te azote con fuerza. No vale quedarte en tu hotel mientras el viento golpea las ventanas, es ahí cuando te sorprendes pensando: estoy en Nuuk, en Groenlandia… ¿de verdad voy a quedarme aquí encerrada? Te abrigas bien, ajustas cada capa, y sales a explorar en medio de la ventisca. Puede que sea la única vez que estés aquí; no habrá segundas oportunidades y no puedes dejar que el clima condicione tu estancia. Y de pronto, caminar bajo la nieve que cae en horizontal se convierte en un reto épico y divertido, casi una aventura ártica. La capucha, los guantes, las pestañas, todo acaba empapado de nieve y hielo. Refugiarte en un café y tomar algo caliente se siente entonces como un premio merecidísimo. El contraste entre el frío brutal del exterior y el calor acogedor del interior es una de esas pequeñas alegrías que sólo entiendes cuando has salido a enfrentarte al clima en Groenlandia.

Nuuk, Greenland
Nuuk, Greenland
Nuuk, Greenland

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ILULISSAT: LA CIUDAD DE LOS ICEBERGS

Si Nuuk había sido una visita express, digamos que sólo de pasada, Ilulissat fue otra cosa, el plato fuerte de este viaje: más salvaje, más espectacular, más Ártico. Aquí estuve 6 días, 5 noches. Su nombre significa literalmente iceberg, y está situada junto a un fiordo de 60 km repleto de gigantes de hielo procedentes del glaciar más activo del hemisferio norte, se dice que uno de estos icebergs fue el que hundió el Titanic. La bahía está declarada Patrimonio de la Humanidad, y se nota: el paisaje parece de otro planeta.

Abrir la puerta de mi habitación en el Hotel Arctic era como asomarme a otro mundo. Desde el enorme ventanal, un mar de hielo se extendía hasta perderse en el horizonte, una superficie blanca y silenciosa sólo interrumpida por enormes bloques encallados. Al principio parecían inmóviles, como si el paisaje estuviera detenido en el tiempo; pero con los días empezaron a desplazarse, a desmenuzarse, a derretirse lentamente mientras la primavera intentaba abrirse paso.

Ilulissat, Greenland

Lo que más me sorprendió fue la contradicción: cada día la temperatura bajaba un poco más hasta llegar a unos -27º, y aun así el fiordo parecía descongelarse. Al despertar, el escenario siempre había cambiado. Aparecían nuevas lagunas abiertas, como si corrientes más cálidas trabajaran en secreto bajo la superficie, porque arriba todo seguía completamente congelado. Hasta tal punto que el día anterior a mi partida ya salían barcos a navegar y pescadores a faenar. Era un paisaje vivo, en transformación constante, que nunca se repetía.

La diferencia de paisaje en el verano debe ser impactante, los verdes prados, el azul intenso del mar siempre salpicado de icebergs (más incluso, en verano la productividad del glaciar aumenta), el sol de medianoche, las ballenas jorobadas viniendo a la Bahía de Disko a alimentarse, excursiones de navegación y rutas de senderismo. Un paraíso para huir de nuestro calor estival.

Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland
Ilulissat, GreenlandIlulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland

¿QUÉ SE PUEDE HACER EN ILULISSAT?

DOG SLEDDING – AVENTURA EN TRINEO DE PERROS

Sólo en Groenlandia puedes vivir una experiencia auténtica de trineo de perros. Lo que se ofrece en Finlandia o Suecia es, en comparación, una versión turística muy edulcorada, y en algunos casos incluso cuestionable desde el punto de vista del bienestar animal. En Ilulissat —y en Groenlandia en general— los perros no son un reclamo turístico: son parte esencial de la vida local, el medio de transporte tradicional para las expediciones de caza y pesca sobre el hielo. Eso lo cambia todo: la forma en que los cuidan, la manera de conducir los trineos y hasta las características de los propios perros.

Las grandes diferencias son:

  • La raza de perro. Aquí la raza protagonista es la del Perro de Groenlandia (Kalaallit Qimmiat), una de las más antiguas del mundo. Está adaptado al frío extremo, con un sistema de termorregulación especial. Son más grandes, robustos y peludos que los huskies siberianos o los malamutes de Alaska. No son perros de sprint: son perros de fondo, capaces de recorrer incansables cientos de kilómetros sobre el inlandsis, la enorme capa de hielo que cubre gran parte del país. Debido al uso creciente de vehículos motorizados, la raza está en declive. Por eso existe la Ley de la Pureza, que prohíbe introducir otras razas al norte del Círculo Polar Ártico. Es una medida para proteger un patrimonio vivo. Este perro tan resistente es también la pieza clave de la prestigiosa Patrulla Sirius, la unidad de élite danesa encargada de vigilar el Ártico. Desde mi habitación pude ver cómo un barco militar rompía el hielo para entrar en el puerto y recoger varios perros ya entrenados. La escena era casi cinematográfica: el casco abriéndose paso entre placas de hielo, los soldados moviéndose con precisión y los perros esperando tranquilos, como si supieran perfectamente cuál era su destino.
  • La forma de correr de los perros. A diferencia de los trineos de Laponia, Alaska o Canadá, donde los perros corren en fila de uno o dos, en Groenlandia lo hacen en abanico. Las razones son geográficas: aquí no hay bosques ni senderos estrechos, sino extensiones inmensas de hielo. Cada perro va atado con una cuerda independiente, de distintas longitudes, para evitar enredos y para que, en caso de accidente, no caigan todos juntos por una grieta. Es un sistema tan lógico como ancestral.
  • La conducción de los trineos. También es única. El trineo está hecho de maderas unidas por cuerdas entrelazadas, lo que le da flexibilidad para absorber los impactos del hielo. El musher dirige a los perros con su voz, aunque lleva un látigo para reconducirlos lateralmente si es necesario.
    En condiciones seguras, el musher va sentado delante del trineo y confía plenamente en sus perros —especialmente en el líder—, dejándolos avanzar casi por intuición. Cuando el terreno se complica, salta del trineo y se coloca detrás para ayudar a empujar. En esos momentos yo temblaba pensando que quizá no sería lo bastante ágil para volver a subir y que acabaría sola, con un grupo de perros desbocados. Pero son auténticos profesionales. Hay que agarrarse con muchísima fuerza a las cuerdas si no quieres salir despedida en el primer bache. La velocidad que alcanzan es enorme, y eso multiplica la sensación de frío. Te proporcionan un mono térmico, botas y guantes especiales, pero aun así el aire helado te muerde la cara. Es una experiencia intensa, física, emocionante y profundamente ártica.

Actividad organizada por Disko Bay Tours.


Dog sledding, Ilulissat, Greenland
Dog sledding, Ilulissat, Greenland

MEET & GREET THE DOGS

No puedes hacer la actividad de trineo sin complementarla con una visita a los perros. Aunque son amables, simpáticos y muy acostumbrados al contacto humano, no hay que dejarse engañar: son perros de trabajo, y tratarlos como mascotas puede ablandar su carácter y comprometer su disciplina. Aquí el respeto es fundamental. Con la actividad Meet & Greet The Dogs puedes verlos a todos: los veteranos curtidos por años de expediciones, los jóvenes que empiezan a entrenarse y los cachorros que aún no saben muy bien qué papel tendrán en el futuro. Te explican cómo los adiestran, cómo eligen a los líderes, qué parentescos tienen entre ellos, qué comen y cuánto, cómo viven de día y de noche, en invierno y en verano. Es una inmersión total en su mundo. Son preciosos. De verdad, son perros afables y bonachones, con una nobleza que se nota en la mirada. Y la guinda del pastel es ver a los bebés y jugar con ellos: tímidos, patosos, juguetones, torpes como cualquier cachorro, pero con ese pelaje espeso y esas patas enormes que ya anuncian el perro resistente en el que se convertirán.

Actividad organizada por Disko Bay Tours.

Meet & Greet The Dogs, Ilulissat, Greenland
Meet & Greet The Dogs, Ilulissat, Greenland
Meet & Greet The Dogs, Ilulissat, Greenland
Meet & Greet The Dogs, Ilulissat, Greenland
Meet & Greet The Dogs, Ilulissat, Greenland
Meet & Greet The Dogs, Ilulissat, Greenland
Meet & Greet The Dogs, Ilulissat, Greenland
Meet & Greet The Dogs, Ilulissat, GreenlandIlulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland

ICEFJORD CRUISE

Es la joya de la corona, la actividad más codiciada y deseada del viaje. Estuvimos a punto de no poder realizarla por la lentitud del mar en descongelarse; cada día mirábamos el fiordo desde el hotel, y a pesar de ver huecos, pasillos y corredores que nos daban esperanza, no fue hasta el último día cuando, quizá por la enorme demanda de los pocos viajeros que estábamos allí, decidieron salir y avanzar en el hielo hasta donde fuera técnicamente posible. El barco se abrió paso por la bahía, navegando entre placas de hielo y acercándose a los icebergs más grandes, auténticas montañas azules suspendidas en el mar. Más allá, el hielo seguía tan denso que era imposible atravesarlo con un barco de paseo, pero llegar hasta ese límite —hasta el borde mismo del hielo vivo— fue ya una experiencia inolvidable. Especialmente porque, durante las aproximadamente dos horas que duró el paseo, los colores del cielo fueron cambiando de azul a naranja y luego a rosa, trasladando esos mismos tonos al hielo, que los reflejaba como un espejo inmenso y silencioso. Durante el trayecto, cómodamente sentados en el interior del barco, nos dieron algunas interesantes explicaciones y nos ofrecieron a probar un gin tonic muy especial hecho con hielo del glaciar y con labrador tea, un te hecho con una hierba autóctona que sólo se encuentra en el ártico.

Actividad organizada por Disko Line Explorer.

Icefjord cruise, Ilulissat, GreenlandIcefjord cruise, Ilulissat, Greenland
Icefjord cruise, Ilulissat, Greenland
Icefjord cruise, Ilulissat, Greenland
Icefjord cruise, Ilulissat, Greenland
Icefjord cruise, Ilulissat, Greenland
Icefjord cruise, Ilulissat, Greenland
Icefjord cruise, Ilulissat, GreenlandIcefjord cruise, Ilulissat, Greenland
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Icefjord cruise, Ilulissat, Greenland
Icefjord cruise, Ilulissat, Greenland
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SERMERMIUT HIKE

No te puedes ir de Ilulissat sin hacer esta ruta, la más corta y casi la única accesible en invierno. Se inicia junto al Ilulissat Isfjordscenter, un didáctico museo con cafetería, y pasa por algunos restos arqueológicos de antiguos poblados inuit y su cementerio, que obviamente no vimos bajo toneladas de nieve. A través de una pasarela de madera y durante aproximadamente 1.5 kilómetros, sin apenas ningún desnivel – pero con mucho hielo -, tus pasos te llevan hasta un mirador espectacular sobre el fiordo de hielo, donde los icebergs gigantes se acumulan como montañas blancas y azules. Sin duda, el enclave más fotogénico de Ilulissat. En verano, la ruta continua durante más de 8 kilómetros por caminos llenos de exuberante vegetación. En invierno, lamentablemente la nieve acumulada es tanta que adentrarse puede esconder diversas trampas en el terreno.

Actividad organizada por Disko Bay Tours.

Sermermiut Hike, Ilulissat, Greenland
Sermermiut Hike, Ilulissat, Greenland
Sermermiut Hike, Ilulissat, Greenland
Sermermiut Hike, Ilulissat, Greenland
Sermermiut Hike, Ilulissat, GreenlandSermermiut Hike, Ilulissat, Greenland
Sermermiut Hike, Ilulissat, Greenland
Sermermiut Hike, Ilulissat, Greenland
Sermermiut Hike, Ilulissat, Greenland
Sermermiut Hike, Ilulissat, Greenland
Sermermiut Hike, Ilulissat, Greenland

CAZA DE AURORAS

Ilulissat está tan bien localizada dentro del circulo polar ártico y tiene un tamaño suficientemente pequeño para no tener una contaminación lumínica potente, que se pueden ver auroras desde cualquier punto de la ciudad. El Hotel Arctic está además alejado del centro, sobre un macizo rocoso junto al mar, eso lo convierte en un enclave ideal para disfrutar de las auroras. Además cuenta con la ventaja de poder estar cómodamente en tu habitación, ir chequeando el cielo a través del enorme ventanal que tienen todas las habitaciones, y salir corriendo si hay actividad. En la recepción hay también una pantalla de una cámara web en directo desde el aeropuerto, donde también se puede comprobar si la actividad es intensa. Eso sí, abrígate bien, no he pasado tanto frío en mi vida. Pude ver 4 auroras en 5 noches de estancia, a cada cual mejor que la anterior. Un ratio de efectividad altísimo!

Hotel Arctic, Ilulissat, Greenland
Hotel Arctic, Ilulissat, Greenland
Hotel Arctic, Ilulissat, Greenland
Hotel Arctic, Ilulissat, Greenland
Hotel Arctic, Ilulissat, GreenlandHotel Arctic, Ilulissat, Greenland
Hotel Arctic, Ilulissat, Greenland
Hotel Arctic, Ilulissat, GreenlandIlulissat, GreenlandHotel Arctic, Ilulissat, GreenlandIlulissat, Greenland

CITY WALK

Ilulissat es un pueblo tan pequeño que en media hora podrías recorrerlo entero… al menos sobre el papel. En la práctica, ese paseo puede alargarse mucho más si sopla una ventisca o si la nieve te llega hasta la rodilla. Explorarlo en un día soleado, con cielo azul, bien preparada con crampones y abrigada hasta las cejas, puede ser un auténtico placer: los colores de las casas vibran contra el blanco absoluto, los niños juegan en el patio de la escuela como si el frío no existiera y, a lo lejos, se escuchan los perros de trineo aullar desde sus campamentos, un sonido que forma parte del paisaje emocional de Ilulissat.

Desde el Hotel Arctic, un pequeño bus hace un recorrido circular por la ciudad con varias paradas, así que es muy fácil aprovechar cualquier rato libre para acercarte al centro, hacer compras o visitar algún museo. Si no coincide el bus, tomar un taxi tampoco es un problema y no resulta caro. Aunque caminar desde el hotel hasta el centro es posible —unos 25 minutos—, se puede hacer eterno y desgastarte las energías que luego necesitarás para continuar; las cuestas, con nieve o hielo, se sienten el doble de largas.

Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland

En cualquier caso, llegues como llegues al centro, te recomiendo hacer una caminata hasta el mirador junto a la central eléctrica Elværket, desde donde sale una de las rutas de senderismo de la zona (impracticable en invierno). Este paseo son otros 25 minutos, esta vez atravesando casas de colores y con los icebergs cada vez más presentes en el horizonte. Una vez allí, subes unas empinadas escaleras de madera y, al llegar arriba… se te olvida el frío y el cansancio. La vista es espectacular: el fiordo, los bloques de hielo, la luz ártica cambiando cada minuto. Es uno de esos lugares donde entiendes por qué Ilulissat es único.

Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland

Otra visita obligatoria y gratuita es subir al mirador 360º del hotel Best Western Plus Hotel Ilulissat, en pleno centro urbano. Las vistas desde este edificio, la construcción más alta de Ilulissat, llegan hasta más allá del aeropuerto, y te ofrecen la perspectiva de donde está ubicado este rincón del mundo.

Hotel Arctic, Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland

Junto a los dos principales supermercados y el pabellón deportivo, lugar de paso para todo el mundo, puedes encontrar un campo de deportes al aire libre, para fútbol y otros deportes en verano, para patinaje en invierno. Allí tienen expuesto un trineo que ostenta el record de ser el más grande del mundo. Se utilizó una única vez con 270 perros tirando y 150 personas encima. Recorrieron 100 metros.

Ilulissat, GreenlandIlulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland

Vistar alguno de sus museos: Ilulissani Katersugaasivik, el museo de historia; Ilulissat Kunstmuseum, museo de arte; Ilulissat Isfjordscenter, el centro de visitantes de la zona Unesco, exhibición dedicada principalmente al hielo; o el Inuit Artists Workshop, un pequeño taller de artesanía; pueden ser actividades interesantes.

Para comer es muy recomendabe el Café Iluliaq, con platos asiáticos contundentes. Como curiosidad, llama la atención encontrarse una hamburguesería fast food, el Sunset Boulevard Ilulissat, cadena danesa que cuenta con un establecimiento aquí en Ilulissat y otro en Nuuk.

Vale la pena curiosear – yo siempre lo hago ahí donde viajo – lo que ofrecen los grandes supermercados: Akiki, Pisiffik (es la mayor empresa comercial minorista privada de Groenlandia, que tiene no sólo supermercados, sino múltiples tiendas), Brugseni y Spar. Sólo así puedes ver la escasa variedad de productos frescos, obvio si tienes en cuenta la logística de transportarlos. También en el centro se encuentran algunas tiendas de buenas marcas de ropa de abrigo: Butik Sara, Pilu Sport. Aquí – donde de verdad saben de frío – las marcas más vistas entre los locales son Canadian Goose y Fjallraven.

Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland
Ilulissat, Greenland

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¿VALE LA PENA LA EXPERIENCIA?

Visitar Groenlandia en marzo vale totalmente la pena. Si te gusta el Ártico, la respuesta es sí, sin dudarlo. Groenlandia es puro Ártico: la esencia misma para comprender cómo se vive en estas latitudes y cómo se convive con elementos climatológicos extremos. Es aquí donde puedes vivir las mejores experiencias con perros de trineo, auténticas, sin ser demasiado turísticas, en un entorno que sigue siendo real, áspero y profundamente fascinante. A pesar de ser marzo, en la ciudad éramos apenas unos 20 o 30 turistas extranjeros, y aunque el hotel era bastante grande, muchos de los huéspedes eran groenlandeses de visita, lo que reforzaba esa sensación de estar en un lugar real, vivido, donde el turismo existe pero no domina. Por eso, si quieres alejarte de los circuitos habituales del turismo y vivir una experiencia realmente auténtica, Groenlandia en primavera es para ti. Aquí todo sucede a pequeña escala: poca gente, guías locales, actividades que conservan su esencia y una cultura que se saborea minuto a minuto. No es un destino —ni un momento del año— pensado para grandes grupos. Pero eso sí: hazlo antes del verano, cuando los enormes cruceros empiezan a llegar a la bahía de Disko, fondean y desembarcan a miles de pasajeros. En Ilulissat, durante los meses estivales, pueden bajar de golpe hasta 1.000 visitantes al día. El impacto es tan grande para una ciudad de poco más de 5.100 habitantes que el alcalde ha solicitado imponer un límite estricto que no supere esa cifra diaria. Una prueba más de que no queda rincón en el mundo a salvo de la apisonadora del turismo masivo.

Hotel Arctic, Ilulissat, GreenlandHotel Arctic, Ilulissat, Greenland

¿PUEDO IR POR MI CUENTA?

Puedes perfectamente. De hecho, puedes reservar tus vuelos con Air Greenland y plantarte allí por tu cuenta sin necesidad de un paquete turístico. Pero conviene tener algo muy claro: estarás a merced del clima, y si no tienes toda la logística conectada, cualquier incidencia puede complicarte el viaje más de lo previsto.

Lo más habitual es tener que pasar una noche en Copenhague para tomar el vuelo directo temprano desde allí. El problema es que, si las condiciones en destino no son adecuadas, el vuelo simplemente no despega. Y cuando eso ocurre, tus planes se desmoronan en cascada: conexiones perdidas, actividades canceladas, noches extra en Copenhague, cambios de hotel… todo depende del viento, de la visibilidad y del hielo.

Si viajas con un tour organizado, todo esto lo gestionan por ti. Si el vuelo no sale, te recolocan en otro; si una actividad se cancela, adaptan el programa. De hecho, al llegar al hotel en Ilulissat, nuestro guía nos recibió con un programa provisional, porque sabía que nada sería definitivo. Cada día, en la pizarra de su oficina, dejaba avisos y actualizaciones sobre nuestras actividades: cambios de horario, rutas alternativas, salidas que se abrían o se cerraban según el estado del fiordo. Una frase que me gustó: en Groenlandia, la agenda se escribe a lápiz.

Hay que tener en cuenta también que la movilidad es muy limitada, en Groenlandia apenas hay carreteras fuera de los principales núcleos urbanos, en invierno sólo te podrás mover con moto de nieve, en verano con barco. Eso limitará bastante la exploración por tu cuenta.

Leaving GreenlandLeaving Greenland
Flying to Ilulissat, Greenland
Leaving Greenland
Hotel Arctic, Ilulissat, Greenland
Hotel Arctic, Ilulissat, GreenlandHotel Arctic, Ilulissat, Greenland

¿HAY OSOS POLARES EN NUUK O ILULISSAT?

Los osos polares son extremadamente raros en esta zona de Groenlandia, su hábitat más habitual se encuentra en el norte o en la costa este, la que mira a Islandia o Svalbard.

El último avistamiento confirmado y documentado en la costa más cercana de Ilulissat ocurrió alrededor del año 2019. Y durante el mes de julio de 2024 se reportó una «ola» inusual de osos polares desplazándose hacia el suroeste y sur de Groenlandia, lo que provocó que dos ejemplares aparecieran peligrosamente cerca del área de Nuuk. La alteración del hielo marino y la búsqueda de alimento han ocasionado que estos mamíferos aparezcan de manera muy esporádica en los fiordos cercanos a la capital.

Cuando un oso aparece tan lejos de su zona habitual, es porque seguramente han viajado a la deriva en bloques de hielo y suelen llegar desorientados, cansados y hambrientos. Eso los vuelve potencialmente peligrosos debido a su imprevisibilidad.

Sin embargo, a pesar de la ausencia de osos polares en esta zona, su silueta está por todas partes: en los logos de empresas, en marcas locales, en tiendas y hasta en los supermercados. Es una imagen potentísima, casi un emblema cultural, que atrae todas las miradas. El oso funciona como símbolo del Ártico en su conjunto, una especie de icono identitario que recuerda dónde estás.

COMPLETA TU VIAJE: COPENHAGUE

Este paquete tenía su origen y retorno en Copenhague. Es cierto que en verano puedes volar desde Reikiavik, pero la capital danesa ofrece más vuelos y más frecuencias directas. Por eso, antes o después del viaje, inevitablemente tendrás que pasar algún tiempo en esta ciudad —una de mis favoritas nórdicas— que funciona casi como una antesala urbana antes de adentrarte en la salvaje Groenlandia.

A la ida, yo volvía desde Svalbard haciendo escala en Copenhague. No me compensaba volver a casa para, dos días después, tener que regresar al mismo aeropuerto, así que hice enlazar directamente ambos viajes y me quedé tres noches en la ciudad. Al regreso de Groenlandia, me habían recomendado no reservar el vuelo a Palma inmediatamente después de llegar, ni siquiera al día siguiente. Un episodio de mal tiempo en Nuuk podía hacer que no llegaras a Copenhague y perder tu vuelo a casa. Y en Groenlandia eso no es una posibilidad remota: es parte del día a día. Por eso me quedé una noche más, dejando que la ciudad me acogiera de nuevo.

A la ida estuve en el Comfort Hotel Vesterbro y las noches al regreso, en el Alexandra Hotel.

Habiendo estado ya varias veces, Copenhague es una ciudad en la que no me canso de repetir las mismas visitas, las mismas calles, las mismas sensaciones. Tiene algo que te hace volver sin sentir que estás repitiendo: cada paseo por Nyhavn, cada vuelta por Strøget, cada café en una esquina luminosa, parece nuevo aunque ya lo conozcas. Si no habéis visitado nunca Copenhague, os la recomiendo. El sentido que tienen los daneses del orden, del civismo, de la elegancia tranquila, es algo que no encuentras fácilmente en otros lugares. Todo funciona, todo fluye, todo está pensado para que la ciudad sea amable con quien la camina. Es un lugar donde la estética y la funcionalidad conviven sin esfuerzo.

Copenhague, DenmarkCopenhague, Denmark
Copenhague, Denmark
Copenhague, Denmark
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