Tromsø, ciudad ártica

El colofón del viaje, después de dejar atrás Oslo y Bergen, vino con la ciudad ártica de Tromsø. Está más de 300 kms dentro del círculo polar ártico, lo que con sus 70.000 habitantes la hace la ciudad más poblada en esas latitudes. Es un lugar de contrastes porque te esperas encontrar una ciudad tranquila, donde la gente hace vida interior, sin salir mucho a la calle, pero no… es una ciudad muy viva y animada. Miles de estudiantes la invaden desde agosto, cuenta con una universidad importante especializada en estudios de biología ártica, ciencias del mar, cultura sami e investigaciones sobre la aurora boreal. Tromsø, en la isla de Tromsøya, está ubicada en pleno arco de la aurora lo que la convierte en uno los mejores lugares del mundo para apreciar este fenómeno. Todo esto hace que la ciudad sea muy rica en actividades, cultura, gastronomía, eventos, etc… Aunque la noche que llegué, domingo sobre las 23.00 de la noche, la verdad que parecía una ciudad fantasma.

Tromsø se encuentra a 2 horas de avión desde Oslo. Si tenemos en cuenta que de Oslo a Palma hay 3 horas, nos podemos hacer una idea de las distancias tan grandes de Noruega y de lo muy al norte que está Tromsø. Tanto si vuelas desde la capital como desde Bergen, pide un asiento de la izquierda, a poder ser ventanilla. La vista de la costa y de las islas Lofoten desde el aire no tiene precio. Cruzar la linea del círculo polar te hace sentir, es una tontería, como cruzar una frontera imaginaria entre el confort y la supervivencia humana.

Ya por la mañana la ciudad era otra. Había mucha actividad, en las tiendas, en el puerto… El centro conserva una multitud de casitas de madera, entre ellas se puede ver la casa donde Amundsen se hospedó antes de zarpar a sus expediciones al polo norte. Visita el Museo Polar para conocer todos los entresijos de esas exploraciones. No dejes de cruzar el puente Bruvegen para llegar al continente y visitar la Catedral del Ártico (la catedral más al norte del mundo) y subir en el teleférico (el Fjellheisen) a ver la vistas de la ciudad. Otra vez, como en Bergen, el mejor momento al atardecer, ver zarpar el Hurtigruten pasando por debajo del puente y ver ponerse el sol tras las montañas de la isla de Senja es una experiencia mágica.

Tromsø es tan pequeño que en un día lo has visto todo. Lo más interesante es que es el punto de partida para multitud de excursiones y actividades, la mayoría de ellas de invierno, cuando allí es temporada alta:

  • A la caza de la aurora boreal (Northern lights, “the green lady”), la temporada empieza a finales de agosto (cuando yo llegué ya se había podido ver alguna en zonas cercanas) y dura hasta finales de marzo. Hay que tener en cuenta que para ver la aurora tiene que haber oscuridad total, por eso en verano no se ven y a finales de agosto es difícil verla pues su franja horaria va de las 19.00 a las 00.00 horas, y a esa hora todavía hay bastante claridad en el cielo. Hay multitud de agencias que ofrecen paquetes y salidas con un guía especializado que te lleva a los mejores lugares según la previsión.
  • Avistamiento de ballenas. Tampoco llegué yo en la época perfecta, suele ser entre octubre y febrero. Las ballenas jorobadas permanecen en verano en aguas del Caribe, donde tienen a sus crías, y después inician su migración hasta el norte de Noruega siguiendo la corriente del golfo. Esa corriente hace que Tromsø tenga un clima más templado e inviernos no tan fríos como lo tienen otras zonas de su misma latitud. ¿Por qué vienen las ballenas hasta esta zona? Para alimentarse. En las costas y en los fiordos abundan los arenques, básico para su dieta. También existen excursiones para verlas e incluso para nadar con ellas. También se pueden ver orcas, ya que permanecen por estas costas todo el año.
  • Sol de medianoche, del 20 de mayo al 22 de julio no se pone el sol, durante la noche el sol permanece en el horizonte como una puesta de sol continua. En cambio desde finales de noviembre hasta finales de enero el sol no sale nunca, algunos días por las fechas de navidad el cielo se tiñe de un azul apagado. El día en que vuelve a aparecer el sol lo celebran con una gran fiesta.
  • Salidas en kayak, trineos con huskies, trekking, senderismo, pesca… la lista de cosas que hacer es interminable.

Como yo no estuve en temporada de ninguna de las cosas anteriores, cogí esta excursión con Arctic Booking. Lamento no acordarme del nombre de nuestro excelente anfitrión, un señor noruego que nos llevó a un chino y mí en su 4×4 a visitar Kvaløya, la quinta isla más grande de Noruega. Está muy cerca de la ciudad y sin embargo es muy salvaje y llena de contrastes, con pequeños fiordos (muy orgulloso nos enseñó su casa amarilla en Ersfjordbotn), elevadas montañas nevadas (Store Blåmann), y sobre todo las playas de coral con cristalinas aguas de Sommarøy, no podía creer que estuviera en Noruega. Nos llevó a visitar también una granja de más de 300 huskies, los pobres están deseando ya que llegue el frío para salir a correr. Fue un día increíble, sin una nube y con una temperatura agradable de 14-15 grados. El señor nos contó muchas cosas interesantes sobre los noruegos, como que si quieres tener una bandera noruega en casa tienes que izarla y arriarla a unas determinadas horas, si la quieres tener constantemente no puede ser la bandera como tal sino una especie de estandarte sin la cruz; que los idiomas noruego, sueco y danés son tan parecidos que entre ellos se entienden (no les caen demasiado bien los finlandeses); nos contó por donde suelen estar las ballenas; nos enseñó factorías pesqueras y granjas de leche; paramos a tomar un café y un waffle viendo como el Hurtigruten navegaba de camino a Tromsø; nos enseñó como hay zonas con los árboles muy doblados debido a las avalanchas de nieve; vimos los restos del barco alemán Tirpitz en Håkøya; vimos pintura rupestres de hace más de 4.000 años; vimos una granja antigua. Fue un día muy especial. Para colmo nos topamos con un grupito de renos que pararon el tráfico en la carretera!

Recomendaciones:

  • cómo llegar del aeropuerto al centro? El bus urbano 40 sale bastante más barato (3 euros) que los 10 que cuesta el Flybussen.
  • dónde alojarte? Hay muchos hoteles para ser una ciudad tan pequeña. Yo me alojé en el Thon Hotel Tromso, sencillo pero suficiente, y me costó 81 euros por noche, en habitación doble con desayuno.
  • cómo moverte? no necesitas usar el transporte público, como mucho si no quieres caminar hasta el teleférico, coge el bus 26, pero compra antes el billete o tendrás que pagarlo en efectivo.
  • qué ver? Subir al Fjellheisen son 20 euros ida y vuelta, el Museo Polar 6 euros, la excursión a Kvaløya me costó 90 euros. Para las salidas a auroras o ballenas cuenta al menos con 150 euros por persona.
  • dónde comprar? Hay un pequeño centro comercial junto al puerto, Nerstranda. Además de varias tiendecitas por las calles principales.
  • dónde comer/tomar algo? Si hace bueno hay varias terrazas que miran al mar, hay un buen café en la esquina de Stortorget, el Kaffebønna AS. Se puede comer en el Fjell­stua café, en lo alto del monte del teleférico, es algo caro pero puedes probar por ejemplo la hamburguesa de reno.

La ruta de la excursión

5 comentarios en “Tromsø, ciudad ártica

  1. Me ha encantado leer este reportaje,Me hizo recordar cuando estuve ahí, sobre todo el puente y las casas. En ese puerto embarcamos en un pequeño barco para navegar hasta el Cabo Norte. durante la noche y ver la aurora boreal, aunque no la vimos en todo su apogeo. ¡Tus páginas son maravillosas en texto y fotos!

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